A PROPÓSITO DE PERIODISMO “PROFESIONAL Y COLEGIADO”: UNA DEL EUGENIO LIRA MASSI: LA HORA DE INCIDENTES
Luigi Salerno Vidal
Uno de los inventos de la dictadura fue darle el carácter de Colegiados a los periodistas. Hoy estos especímenes abundan y la mayoría ejerce como tal en cómodas oficinas haciendo una especie de RRPP más que de periodistas.
Otros, los que están en las calles, una gran mayoría, al menos en provincia laboran por una pocas monedas que les cancelan las autoridades que necesitan aparecer de cualquier forma en la prensa. Los precios van desde las 15 lucas hasta los cincuenta mil pesos mensuales.
Los diarios, por lo general no tienen la libertad necesaria porque más que de la venta del periódico viven de los auspicios gubernamentales y para ganárselos hay que ser condescendientes con la autoridad de turno, guardar, las más de las veces silencio o sencillamente hacerse los huevones.
El periodismo que existió antes de la dictadura fue de gran calidad y para mi gusto, a parte del Gato Gamboa, genial para titular existió uno que se llamó Eugenio Lira Massi quien además de reportear para el mítico Clarín, al parecer también lo hizo para el Puro Chile. Lira Massi; el Paco Lira además nos deleito con dos libros geniales:
En ambos, con un estilo jocoso, irónico, pero profundamente profesional, a pesar de que no era periodista titulado describía realmente cómo eran los parlamentarios de esa época.
Ambos libros hoy en día son de culto y es casi imposible ubicarlos, si alguien sabe de
Como un homenaje a un periodismo que se quedó en el pasado, salvo ciertas excepciones; periodistas que cubren noticias y que no necesitan de la farándula, ni de los solarium, ni de las frases ridículamente fabricadas y que ventilan sus amoríos convirtiéndose ellos en la noticia queremos en un par de números de The Paskin reproducir algunos pasajes del libro de Lira Massi para que las generaciones actuales se den cuenta que los políticos de ayer son muy parecidos a la mierda que existe hoy.
“Cuando yo no conocía
La primera vez que me toco asistir una, sufrí una desilusión…. Vi que no habían más de cinco parlamentarios en la sala y llegué a pensar que ese día los “incidentes” no serían buenos. De todas maneras me quedé. Me extrañó mucho escuchar que uno de ellos pedía que se pavimentaran unas veredas en Peumo y que a continuación otro pidiera que se bautizara la escuela de Melipeuco con el nombre de un señor un poco raro. Después de eso, se levantó la sesión y no pasó nada.
Es que en la “hora de incidentes” nunca pasa nada. No hay incidentes. Y mal pudiera haberlos porque tampoco hay diputados.
El Presidente, el Secretario, un parlamentario que saca un papel del bolsillo y hace las peticiones más insólitas y un escuadrón de taquígrafos que toma nota aceleradamente de lo que va diciendo el orador.
Yo no me he explicado nunca para qué tanto teatro. Si el diputado le entregara la copia de su discurso al taquígrafo en el pasillo, ambos se ahorrarían trabajo pero, al parecer, no se trata de eso.
Según las he parado después, “la hora de incidentes” es para salir de los cachos que tienen los parlamentarios. Cuando van a sus zonas, lo vecinos, el partido, la asamblea o qué sé yo les hacen peticiones y ellos anotan.
Aquí en santiago tienen que exponer el problema en alguna parte, para dejar constancia que se preocupan y que “está representando lealmente a su región en
Con la versión, muere el problema. Es decir, no muere el problema mismo, sino la preocupación.
El diputado hará que su secretario saque un “apartado” de lo que dijo en
Si supieran que esas cosas no las escucha nadie, que nadie la da pelota y que el parlamentario después de leer su discurso respira tranquilo porque al fin salió de eso”.
COMETARIO DE THE PASKIN:
1.- Cualquier semejanza con la actual realidad solo es obra de una mente delirante y de mala leche de un Vago como el Lira Massi.
2.- Si un diputado o senador le manifiesta que su problema lo expondrá en la “hora de incidentes” mándelo a la cresta y dígale que no se preocupe en mandarle el boletín de la cámara en donde expone la petición porque para lo único que le servirá al ciudadano es para limpiarse el culo.
