¿LA ALEGRÍA YA VIENE?
EL ABOMINABLE DE SIEMPRE
Me tomo de las palabras de el más grande de los chilenos para hacer algunas reflexiones y graficar con seguridad lo que estará pasando este 5 de Octubre de 2008, cuando se cumplen 20 años del plebiscito y los que están celebrando no hicieron o no tuvieron ninguna participación en este proceso y hoy se muestran como los grandes adalides de ese suceso.
Fui apoderado de la opción NO, siendo a esa fecha funcionario público, lo que implicaba ya ser un verdadero descarriado, entendiendo la situación de muchos colegas, quienes por último por omisión también fueron cómplices del tirano y no importando que yo también tenía familia e hijas pequeñas, excusa recurrente que muchos dan ahora.
Ese día nuestra jornada partió antes de las
Fue una tarea que nació de nuestra convicción de demócratas ilusos, soñadores, quiméricos, románticos, inocentes, pero en el fondo ignorantes y aweonaos.
Como para la antigua democracia éramos muy niños, no sabíamos como funcionaba eso, el tiempo ha demostrado que todo fue para nada, sólo cambiaron los que roban y atropellan. No hubo diferencia con la dictadura, me refiero a que se gestiona la política o poliquetería.
Quiero rendir mi modesto homenaje a muchos colegas que conseguí que se sumarán anónimamente a esta tarea: a María Eugenia que pasé a buscar muy temprano a su casa en
No debo ni quiero dejar afuera a quienes nos entregaron la capacitación, el ánimo y la fuerza para esta tarea: a Daniel Silva Q.E.P.D., a Darío Valenzuela VT (aunque ahora esté en otra), a Rolando Cárdenas.
¿Dónde estaban o que hacían en esa fecha los Seremis, los Jefes o Directores de Servicios, y todos aquellos que por 20 años han usufructuado del poder, que además son expertos de todo y que ese día no se les vio ni la nariz?
Sólo quiero que los lectores más jóvenes de este panfleto sepan que los verdaderos héroes (por supuesto que no me incluyo en este concepto) de esa gesta fueron seres anónimos (como en todas las luchas sociales) y quienes hoy aparecen celebrando son iguales o los mismos a los que el gran Salvador decía:
“hoy estarán en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.”
